Análisis | Vampire: The Masquerade – Swansong


Le cuesta arrancar, ¡pero vaya cuando lo hace!

Cualquiera que me conozca un poquito sabe las ganas que tenía de hincarle el diente a Vampire: The Masquerade – Swansong (en adelante, Swansong) desde que se anunció, y que además es un «hijo» que he visto crecer aunque no nacer desde dentro, como quien dice. Probablemente, uno de mis títulos más esperados de 2022, y en su momento de 2021 previo a los numerosos retrasos que ha sufrido su lanzamiento en pos de mejorar el producto final. Pero ¿finalmente ha merecido la pena tanta demora?

El juego está fragmentado por niveles, los cuales se pueden seleccionar a través del menú principal para rejugarlos una vez se completen: ¡ojo, primer puntazo a la vista para aquellos que quieran exprimir el juego al 200%! En el nivel introductorio, véase las primeras dos o incluso tres horas de juego dependiendo de cómo de lanzados vayamos, son un absoluto derroche de escenas, diálogos, más escenas y más diálogos. Ni siquiera cinemáticas, sino escenas de conversaciones entre personajes en las que, algunas veces el jugador participa y otras veces ni siquiera puede hacer más que observar y observar durante minutos que se hacen eternos.

Esta introducción, por llamarla de alguna manera, también presenta todas las opciones de rol universo Vampire que ofrece Swansong, tales como las habilidades y disciplinas (ventajas para usar durante las conversaciones y lograr el éxito en las confrontaciones), el sistema para alimentarse de sangre y el uso de otras mecánicas para conseguir más o mejores opciones de diálogo que radiquen en otros caminos o alternativas. Todas las opciones de rol que tiene son muy extensas y uno de los puntos más fuertes del juego,

Si bien es cierto que esto le permite al jugador conocer más a los personajes, sus actitudes y la posición que ocupan en el juego, a vistas de quien controla el mando es como si se tratara de una introducción larguísima en la que apenas puedes tomar parte y los momentos de gameplay real quedan reducidos a escasos minutos frente a lo extenso de las escenas y conversaciones. Pero esto cambia conforme avanzamos, convirtiéndose en un juego que va in crescendo y sorprende con cada nivel que jugamos.

Emem, Galeb y Leysha son el alma de la fiesta

Nuestros personajes principales son tres vampiros de diferentes clanes, Toreador (Emem), Ventrue (Galeb) y Malkavian (Leysha) que partirán su periplo desde el mismo punto tras un Código Rojo en la Camarilla de Boston, pero cuyos caminos se separan en los niveles posteriores a la introducción, teniendo en común las fases en las que regresan al HUB central para compartir sus descubrimientos en las misiones que les han asignado y explorar más acerca de su naturaleza y el impacto de sus propias relaciones personales con otros vampiros o la Príncipe de la Camarilla.

Siendo honesto, me es difícil decantarme por un favorito, porque los tres personajes tienen una construcción y un trasfondo muy marcado, notándose con creces el excelente desarrollo que hay detrás de ellos, tanto en el guion de la historia, como en sus notables doblajes de voz, sin obviar el hecho de que su construcción y evolución conforme avanza el juego es digna de reconocimiento. Son unos vampiros serios, con numerosos traumas para su edad y todo lo que llevan vivos, pero aun así carismáticos a más no poder.

Puedo decir que durante todo el juego sientes que estás manejando personajes diferentes, tanto por sus habilidades vampíricas como por su comportamiento, actitud durante las conversaciones, etc. El equipo de Big Bad Wolf ha realizado un gran trabajo separando por completo las personalidades de los tres protagonistas pero manteniendo puntos en común que sustentan la trama. Un verdadero éxito porque no todos los personajes principales de los juegos a día de hoy traspasan la pantalla y tocan la fibra del jugador, ¡imaginaos 3! Si tuviera que elegir, me mojo y decanto por Leysha. Su trasfondo es el más chocante y lo que hace a raíz de eso, sencillamente espectacular.

Pero no todo es oro lo que reluce, y también hay aspectos negativos que lastran la experiencia de juego. En este caso, se trata de un tema de gameplay. Los personajes son muy lentos y poco fluidos. Tanto los protagonistas como los NPC tienen animaciones que tildaría de algo pobres en gran parte de las ocasiones y los modelos se ven anticuados. No pretendo que esto sea un gran punto negativo, pero hay que reconocer que el tema físicas, modelados y animaciones parece uno de los factores globales que ha pasado más de largo durante el desarrollo.

Tiene una historia tan madura como cruenta

Swansong no es el típico juego de vampiros al uso en el que vas destrozando a todo el mundo sin piedad para sobrevivir tú. Es más metódico, y cualquiera que haya jugado al rol en el que se basa (Vampiro: La Mascarada en español) puede identificar rápidamente que Vampire: The Masquerade – Swansong traslada ese juego de rol en mesa a un videojuego en pantalla, y donde más consigue empapar ese lore es en su oscura y madura trama, no apta para todos los públicos ni tampoco para jugadores que no tengan un poquito de idea sobre lo que están jugando. No es un título para todo el mundo, aunque todos pueden jugarlo.

La mayor parte de la historia se cuenta, además de en las escenas predefinidas, en las conversaciones que se mantienen con los personajes a lo largo del juego. Estas conversaciones, muchas de ellas opcionales, empapan al jugador de más información sobre la historia manteniendo esa estética dark tan propia de World of Darkness. En este aspecto, cuida hasta el último detalle y es un fiel reflejo de ese universo, además de por supuesto el juego de rol original y todo lo que lo rodea.

Es un acierto que hayan dividido el juego en niveles donde cada personaje tiene su foco en lugar de haberle dado más peso a uno que otro. Esto hace que la historia esté mucho mejor repartida y contada, pero siempre desarrollada en paralelo. Para ejemplarizarlo, mientras estamos con Leysha en un sitio, en ese mismo momento está Galeb en otros y Emem por su lado para después reunir fuerzas en los puntos donde coinciden, pero realmente no están trabajando en «equipo» per se, porque van por su lado haciendo las cosas a su manera.

No es una historia en absoluto predecible, pero es cierto que le cuesta coger marcha y en muchas ocasiones podemos vernos abrumados por tanta cantidad de conversación o textos para entender lo que está ocurriendo, porque hay muchas preguntas y muchas respuestas. Todos esos cambios en la trama se agradecen, porque dan frescura a la trama. Diría que, junto al lore en sí, donde más foco han puesto es en la historia. Eso sí, hay que darle una oportunidad y avanzar hasta, al menos, el segundo o tercer nivel. Además, cuenta con numerosos caminos y/o finales, y la duración es bastante, bastante extensa en conjunto.

Uno de los mejores juegos de investigación de todos los tiempos

¡Aquí llega el plato fuerte de Swansong: las opciones de investigación! No recuerdo ningún juego que me haya hecho explorar e investigar tanto los escenarios de cada nivel, hasta el punto de tener que recorrerlo todo una, y otra, y otra vez. Y aún así, siempre me ha faltado algo en todos los niveles, a excepción de en un par de ellos donde creo haber conseguido toda la información o cumplido todos los objetivos, principales y secundarios, de la fase en cuestión.

Swansong tiene un diseño de niveles grandes, siempre en entornos cerrados, pero de una extensión considerable como para pasarnos horas dando vueltas por los escenarios buscando más pistas o hablando con personajes NPC para recabar más información sobre la investigación en curso, conseguir pistas que nos ayuden a resolver un puzle o meternos de lleno en nuevos objetivos secundarios aparte de los primarios que se nos marcan al inicio del nivel. Todo un despliegue de medios para entretener y desesperar al jugador, en el buen sentido, porque parece que el nivel nunca se acaba.

Advierto de que completar niveles o ciertos objetivos puede ser tarea imposible porque siempre hay algo muy escondido dentro de lo que ya está escondido; zonas por las que pasas varias veces y en las que no ves nada hasta que vuelves a pasar por cuarta vez. Es un gran juego de exploración e investigación que lleva al jugador hasta límites insospechados, pero esto también hace que se eche en falta cierto tipo de ayudas o consejos para ciertos objetivos que, de verdad, a veces parece que se haya bugueado* el juego y no puedas avanzar debido a su alta dificultad. *Confirmo que una de las veces sí había un bug que ha sido corregido en un parche el día antes del lanzamiento.

Con total sinceridad digo que he disfrutado del hecho de que Swansong me obligue a explorar todo tantísimas veces, haciendo que dé vueltas sobre mí mismo, vaya y venga, sube y baje. Pierde total linealidad de esta manera, te obliga a pararte a leer los documentos que puedes encontrarte a plena vista u ocultos y que ofrecen información adicional para progresar o resolver puzles, de los que hablo a continuación. La sensación de estar jugando un nivel, creer que lo has conseguido o resuelto todo y caer en la cuenta de que te falta algo antes o después de terminar o darte por vencido tras varias horas estancado y tener que pasar a lo siguiente por ya prácticamente amor propio lo convierte en uno de los mejores juegos de investigación, ardua pero sumamente gratificante, de todos los tiempos.

Los puzles son unos auténticos quebraderos de cabeza

Así me han dejado la cabeza los puzles, acertijos y rompecabezas de Swansong, como al tío decapitado de la foto. Fíjate que me molan los juegos de ingenio, investigación e hipótesis. Sin ir más lejos, soy súper fan de la franquicia Sherlock Holmes, cuya última entrega (Sherlock Holmes: Chapter One) he analizado hace un par de meses para la web. Pero esto va más allá, porque no hablamos de unos casos separados entre sí, con su principio y su final, sino de un laberinto que dura desde el primer nivel hasta el último, con multitud de giros de guion y sorpresas, algunas más predecibles, otras no tanto.

Swansong pide, suplica que lo explores todo. No es un juego por el que puedas avanzar sin romperte la cabeza o molestarte en seguir un único camino, tienes que explorar diversas opciones e ir hilando poco a poco hasta dar con la clave. En este juego menos no es más. Confunde al propio jugador haciéndole creer que ya está todo o que no puedes hacer nada más que avanzar por el sendero principal, si es que verdaderamente hay uno «principal». Esa confusión es parte de la trama y del propio sufrimiento de los personajes principales que no solo buscan salvar Boston del Código Rojo, sino también a ellos mismos. La clave del juego es no dejar nada en el aire, porque las respuestas a los puzles pueden estar en cualquier lado: un documento, unos cuadros, una agenda escondida en un cajón, etc.

Sin embargo, aquí tengo algunos sentimientos encontrados, porque creo que, aunque la exploración y la investigación tan profunda y complicada en muchas ocasiones que ofrece Swansong a lo largo de los niveles en los que se desarrolla la campaña, creo que ha faltado una ayuda extra al jugador. Yo no soy ningún lince que lo encuentre todo a la primera, y tampoco quiero porque prefiero disfrutar del viaje y recorrer cada centímetro de los escenarios, pero en bastantes ocasiones he tenido problemas a la hora de seguir, incluso teniendo que parar y continuar horas después.

En mi opinión, podrían haber implementado un sistema de ayuda para la gente que se atasque porque, independientemente de lo mucho que se disfruta que esté todo tan bien hecho, puede llegar a resultar (y resulta) tan frustrante como agotador ver que la cosa se complica, se enreda, se atasca y de ahí no sale. La satisfacción al resolverlo todo y cumplir la mayor cantidad de objetivos posibles es simplemente increíble, pero he llegado a estar horas dando vueltas y no siempre mola, no nos vamos a engañar. Esto de analizar el juego antes de su lanzamiento te obliga a pensar, pensar y pensar porque no hay guías ni nada todavía.

Un completo árbol de habilidades y disciplinas para dar forma estilo de juego

Como colofón final, es imposible no hablar del árbol de habilidades y disciplinas que tiene el juego. Todos los personajes comparten el mismo de base, pero se puede ir estilizando a cada uno según cómo se quiera jugar. Cabe recordar que la alta rejugabilidad del juego influye mucho en este árbol, porque cada nivel puede ser diferente simplemente por no tener Auspex suficiente o faltarte algún punto de deducción. Esto es, cuanto más se juegue, más opciones hay de liberar nuevos caminos o conocer otros finales.

Este árbol de habilidades y disciplinas va cogiendo sentido conforme el jugador conoce cómo funcionan las opciones donde pueden usarse, como los diálogos y confrontaciones. Estas son unas «batallas» de conversación donde el éxito dependerá de escoger las palabras adecuadas en cada momento, viéndose el éxito o el fracaso de cada opción condicionado a nuestras habilidades personales. Si tenemos más intimidación, en las opciones donde podamos escoger una respuesta intimidante conseguiremos desbancar a nuestro rival y meterle miedo para ganar una fase.

Este sistema recuerda enormemente a The Council, juego (juegazo) de los mismos desarrolladores de Vampire: The Masquerade – Swansong. En esta ocasión, está mucho mejor implementado y, dado que el juego es sumamente más largo y las ocasiones en las que poder usar las habilidades son mayores, tanto en escenarios como en las ya mencionadas confrontaciones, supone un paso hacia adelante en la toma de decisiones del juego y cómo todo puede cambiar tan solo por tener menos persuasión o carecer de la sabiduría suficiente como para rebatir una cuestión. Muy apropiado.

En definitiva, Vampire: The Masquerade – Swansong es el mejor juego editado por Nacon hasta la fecha y un gran trabajo por parte de Big Bad Wolf. Si bien tiene carencias importantes, estas son opacadas por todo lo que ofrece el juego, aunque quiere hacerse pasar por un AAA cuando, no olvidemos, es un AA. Esto se ve en ciertos aspectos comentados del juego y en su precio, no aptos para escépticos. El claro ejemplo de un patito feo que se convierte en cisne. Y tú, ¿romperás la Mascarada?


Plataforma revisada:

CONCLUSIÓN: Vampire: The Masquerade – Swansong es un juego al que le cuesta arrancar, pero cuando lo hace no deja de subir e impresionar al jugador. Un doble AA con grandes aspiraciones que destaca enormemente en la investigación y el desarrollo de sus personajes e historia, así como el sistema de puzles. Pierde puntos en apartado gráfico.

LO MEJOR:

  • Las opciones de investigación y exploración que parecen infinitas en cada nivel
  • Todo el sistema de decisiones y la alta rejugabilidad hace que cada partida sea diferente
  • El desarrollo de los tres personajes principales y sus habilidades está pulido de principio a fin
  • Tiene un sistema de puzles altamente enrevesado
  • Está localizado con textos en español

LO PEOR:

  • Tiene bugs que impiden la progresión del juego
  • Algunas texturas se toman su tiempo en cargar aun tratándose de la versión PS5
  • En ocasiones, el ritmo del juego es bastante lento, sobre todo durante las escenas de conversaciones más extensas
  • Puede ser poco intuitivo o muy complicado dado las escasas ayudas que ofrece
  • Su precio de salida es elevado para este tipo de juego

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s