Análisis | Horizon Forbidden West


  • Editor: PlayStation Studios
  • Desarrollador: Guerrilla Games
  • Tiempo de lectura: 20″
  • Número de palabras: 3100

Para empezar, un poco de contexto

Empecé Horizon Zero Dawn en verano de 2019. Fue un auto-regalo, y a la vez un regalo que le hice a una expareja, quien tenía muchísimas ganas de probar el juego. ¿Os adelanto el final? Lo aborrecí después de varias semanas jugándolo, cuando todo acabó. Volví a intentarlo en 2020, en plena pandemia, como ese juego pendiente que tienes que terminar sí o sí porque la gente dice es «muy bueno». No aguanté ni tres horas. En 2021, y a sabiendas de que la secuela estaba en camino porque había sido recientemente anunciada, quise volver a jugarlo. No hubo manera, seguía sin pillarle el tranquillo y eso que, a lo tonto, entre unas y otras, llevaba más del 50% de progreso en el juego.

Y aquí fue donde cambió todo. Yo, amante de las ediciones coleccionistas de los juegos que son de mi más cercano interés, reservé la edición coleccionista de Horizon Forbidden West porque me gustaba en su conjunto, a sabiendas de que quedaban menos de seis meses para su estreno, yo estaba que me subía por las paredes por motivos personales y, para más inri, no había terminado la primera parte. Pues un colega con el que juego usualmente a Fortnite, entre otros títulos online, empezó a picarme porque decía que no era posible que no me gustara Horizon Zero Dawn. Yo le expliqué que me parecía muy complejo el tema de las máquinas, veía muchísimo texto y que todo se me hacía demasiado denso como para jugar a gusto. Y eso, que los mundos abiertos son una abrumadora perdición para mí. Me encantan.

Pues resulta que gracias a que me recomendó comprar y utilizar un arma, uno de esos arcos precisos de Aloy, empecé a combatir de otra manera, a disfrutar de ese mundo postapocalíptico (que tanto me gustan también) y, sobre todo, a disfrutar de un juego buenísimo al que le había cogido manía por… factores ambientales y poco uso de la cabeza en su momento. Y así me pasé los dos Horizon seguidos, de una tacada, sin apenas respirar entre ellos. Gran opción, de hecho.

Aloy, esa guerrera carismática

Sin lugar a dudas, Aloy es el plato fuerte de Horizon; y no todos los juegos pueden presumir que de su personaje principal, por muy principal que sea, resulte lo más atractivo del título. Esta guerrera conquistó no solo Meridian, sino también los corazones de millones de jugadores con su personalidad, pericia, sacrificio y determinación mientras rompía muchísimos estándares y clichés de personajes previamente vistos en otros títulos AAA. Pero aquí juega a su favor (o en su contra, dependiendo del punto de vista), que Guerrilla ha sabido mezclar lo mejor de personajes femeninos tan icónicos como Lara Croft, Ellie, Samus Aran, Jade, Bayonetta, etc. para lograr una combinación explosiva y muy acertada.

El problema es esa redundancia e insistencia a la hora de realizar las misiones, principales o secundarias, en las que Aloy no deja de hablar ni debajo del agua, literalmente. Esto ha sido corregido en un parche postlanzamiento, y es de agradecer, pero por mucho que nos guste escuchar a Michelle Jenner en un doblaje tan, tan bueno, termina saturando porque da la sensación de que el jugador no puede pensar por sí mismo.

Hasta ahora, el juego de PS5 con mejores gráficos

PlayStation 5, la consola de nueva generación de Sony, vio la luz en noviembre de 2020. Pude conseguir una por aquel entonces, de lanzamiento, y he estado jugando títulos indistintamente de PlayStation 4 y PlayStation 5 (intentando que la mayoría sean de la nueva plataforma para sentir ese cambio generacional). Resident Evil Village, Assassin’s Creed Valhalla, Watch Dogs Legion, Ratchet & Clank: Una dimensión aparte… (¡sin olvidarnos del gran primer título de la consola: Spider-Man: Miles Morales, todo un portento gráfico).

Pero Horizon Forbidden West va más allá con una calidad gráfica y técnica envidiable en todos y cada uno de sus aspectos, desde el modelazo principal de Aloy, a los personajes secundarios y los NPCs, con animaciones y escenas que parecen cinemáticas únicas gracias a la captura facial/de movimiento realizada al milímetro con todos los personajes. Mención aparte a su mundo abierto, tan conseguido: desde los granos de arena en las playas y el desierto, como el oleaje y la vegetación del bosque. Cada área está detallada al milímetro, lo que lo convierte en el juego de PS5 con mejores gráficos hasta ahora, siempre a nivel personal. Más teniendo en cuenta que es un mundo tan, tan abierto.

Ver a Aloy sudando en zonas calurosas, o empapada por la lluvia son placeres que se disfrutan en este juego. La expresión de su rostro según dónde y cómo se encuentre, el tono de su piel, el rubor de sus mejillas. Es como ver una película de acción real en muchas ocasiones con un ligero toque de animación digital. Es el juego por el que debes tener una PlayStation 5, si bien en su versión de PlayStation 4 sigue siendo una delicia gracias al buen trabajo de Guerrilla.

La historia amplía el lore del juego, pero es un elemento de segundo plano

Horizon Forbidden West sigue la trama presentada en su predecesor algunos meses después del término de Horizon Zero Dawn, con un objetivo claro: descubrir más acerca de los Antiguos y de personalidades como Elisabet Sobeck, Ted Faro y el origen de las máquinas, entre otras muchas cosas. Todo esto, para que Aloy pueda detener un mal que asola la Tierra conocido como la plaga, y que está acabando con toda la vida terrestre que encuentra a su paso.

Hasta aquí todo bien, agradecemos que se quiera hilar de forma tan correcta y organizada precuela y secuela pasando unos meses aunque hayan pasado cinco años desde entre un título y otro (y cuidado, que todavía queda el tercero y último). La cosa es que, como en cualquier juego de mundo abierto, tan inmenso, la historia es fácilmente olvidable si no tiene un gran peso o resulta tan atractiva que se te quede grabada a fuego lento. Eso no me ha pasado con Horizon Forbidden West; se disfruta, pero entre secundarias y recados se disipa tanto que pierde fuerza conforme se avanza.

Hay tanta calidad en los arcos argumentales de las misiones secundarias, que se disfruta más de hacer estos hilos narrativos, «a cuentagotas», que el mero hecho de pulirte la historia principal de principio a fin. De verdad, al final las secundarias al ser historias independientes con un principio y un final limitado que puedas completar en un timing limitado y más realista entre sesiones de juego, te deja mejor sensación que la campaña en sí.

En mi caso, recuerdo mucho mejor el hilo de varias secundarias que muchas partes de entremedias de la historia «real» de este juego. Hay títulos con los que no me ocurre y quizá sea problema mío, pero en mi opinión todas las secundarias ganan más que la trama de Horizon Forbidden West en sí que, aun no siendo mala, resulta algo pobre y queda como tarea a mejorar en el siguiente título, factor del que también pecaba su predecesor, aunque al ser tan novedoso jugaba incluso a su favor.

Saber elegir la estrategia de ataque adecuada es clave contra las máquinas

El juego empieza como un camino de rosas en la lucha contra las máquinas, para calentar y hacer sentir al jugador que Aloy no es nueva en esto, que tiene una trayectoria impresionante y que nuestros progresos en Horizon Zero Dawn se mantienen en su secuela (gran acierto no empezar de 0 en todo, como en otros títulos). Sin embargo, esto dura poco. Cuando se abandona la primera zona, lo que podríamos catalogar de tutorial, todo va cuesta arriba y contra el viento. No es un juego fácil, ni siquiera en esta dificultad. Lo único que resulta realmente sencillo es la dificultad Historia; hay que saber cómo jugar y por dónde atacar, y eso le da un valor añadido que obliga a ganar experiencia, ir poco a poco y no adentrarse en terrenos que acabarán con Aloy de un solo golpe hasta en dificultad Normal.

Lo que marca la diferencia respecto a otros juegos es el por qué. En otros mundos abiertos, hay zonas categorizadas por niveles recomendados, como es obvio, para que no puedas hacer un circuito libre por el mapa. Muchos de ellos tienen como enemigos principales a los humanos, otros cuantos a bestias enormes y salvajes o jefes durísimos. Pero este tiene a máquinas que se ríen de ti cuando las golpeas en una zona del cuerpo metálico que no es punto débil o pieza extraíble. Literalmente, la respuesta de las máquinas a esto es lanzarte por los aires de una embestida rápida. Los combos también son importantes, pero con toda la adrenalina de la batalla… pasan muy desapercibidos, al final se opta por destrozarlo y machacarlo todo sin conciencia pero con inteligencia.

Como fan del sigilo, reconozco que esta es una gran medida para ir superando las máquinas o humanos sin muchos riesgos, pero como te superen en nivel el ataque sigiloso no será mortal, y los enemigos quedarán en alerta inmediatamente, lo que rompe muy fácilmente ese intento de sigilo al tener que enfrentarte directamente o volver a esconderte, que no es nada fácil si el número de enemigos es elevado a pesar de que haya hierbas altas o piedras tras las que resguardarte. Lo que quiero decir con esto es que el sigilo, aunque subas todas las habilidades de infiltración para mejorar esta cualidad, en muchas ocasiones termina siendo una sola oportunidad de atacar y quitarle vida a un enemigo que tendrás que seguir atacando con normalidad, de frente, mientras el resto viene a por ti. Sucede más con las máquinas que con los humanos, pero es igualmente incómodo.

Aquí es donde entran, principalmente, las armas. La variedad de armamento y sus tipos de munición es tan diversa y compleja que resulta abrumador saber qué elegir y hay que estar constantemente cambiando entre tipo o creando munición en combate. Es una locura, porque durante los enfrentamientos no solo luchas, también tienes que pensar en pocos segundos mientras esquivas y vas cogiendo lo que más útil te va a ser. Ir actualizando el arsenal es clave, porque se queda obsoleto en poco tiempo si se avanza a buen ritmo, tanto que recuerda incluso al género souls, aunque haya quien pida mi cabeza por decir esto. Hay juegos parecidos, de mundo abierto, con mecánicas similares, pero este es de los que más difícil te lo ponen.

Las zonas acuáticas y el buceo son un nuevo añadido, pero es un talón de Aquiles que muestra debilidad

No miento cuando digo que una de las cosas que más me sorprendió de Horizon Forbidden West fue saber que habría zonas acuáticas que explorar en contraposición a la superficie. Me temo que al final han resultado ser un gran chasco que lastra el gameplay del juego en su conjunto y no aportan demasiado al título más que en algunas ocasiones, muy contadas, donde pasamos más tiempo dentro que fuera del agua.

El problema es que el movimiento tosco de Aloy y la absoluta vulnerabilidad de la guerrera contra las máquinas cuando bucea hace que se quede un sabor agridulce en esta característica. Quizá por lo mucho que la vendieron como una experiencia muy novedosa pero innecesaria de la manera en la que la han planteado; limitada a alguna que otra misión (con todas las que hay en total) y con el respirador como única herramienta para acceder a las profundidades más inhóspitas. Pero nada más. Me sigo quedando con el buceo y las zonas acuáticas de, por ejemplo, Shadow of the Tomb Raider (franquicia a la que, por cierto, también le costó hacerlo decentemente en los dos primeros juegos de la trilogía del reinicio, pero que lo consiguió sobremanera con el tercero y último).

Aprovecho estas líneas para decir incluso que lastra la sensación de libertad junto con la escalada, donde no han sabido innovar prácticamente nada respecto a Horizon Zero Dawn. Volvemos a depender de los asideros amarillos, que no pueden ser menos estéticos, y zonas con salientes que podemos ver con el Foco… pero que rompen un poco la mecánica al ser por aquí sí o por aquí no cuando la montaña es la misma. Muy ilógico y mal por Guerrilla en ese aspecto, que dijo la escalada estaría renovada, y no lo ha estado como considero se esperaba.

Otra de las cosas que flaquean en el juego, aunque se entienden en parte, es el hecho de que necesites ciertas herramientas para descubrir zonas nuevas desde el principio del juego. Sí, hace que exista una buena sensación de progresión, pero también obliga a pasar de largo por muchos sitios, rompiendo así en numerosas ocasiones la sensación de libertad al explorar, teniendo que avanzar hasta un punto concreto de la historia para volver después a la otra punta del mapa a abrir algo que antes no podías. Es agridulce, porque aunque por un lado tiene sus factores positivos, muchas de estas zonas puede que no te apetezca volver a pisarlas más adelante o al final, te olvides de ellas si no son lo suficientemente relevantes como para obligarte a volver.

Las actividades secundarias son las más divertidas para salir de la rutina

Que Horizon Forbidden West puede hacerse repetitivo cuando llevas una ingente cantidad de horas es una realidad, pero hay varios remedios para romper con la monotonía y ponerte a prueba en unas «misiones» muy, pero que muy divertidas… ¡y renovadas en la mejor dirección posible! Los terrenos de caza, los Cuellilargos, los combates, la Arena, etc. están ahí para echarte unas risas, bien por diversión o por desesperación, pero son actividades muy atractivas para tomarse un descanso después de una sesión extensa de misiones, recados y exploración.

Mención especial para los Cuellilargos. ¡Por favor! Si en la primera parte ya eran divertidos, ahora lo son mucho más… ¡pero también altamente desafiantes! No solo tenemos que saber cómo y por dónde saltar para alcanzar esas cabezas planas gigantes, sino que llegar a ellas será un absoluto quebradero de cabeza totalmente diferente y dinámico uno de otro. Da pena que no haya más, sinceramente, pero sí es cierto que la cantidad de tiempo que le inviertes a cada uno no son un par de minutos. Te obliga a pensar y, sobre todo, a observar. Puntazo para estas maquinotas… eso sí, que no te pisen o no te caigas mientras asciendes.

Otra de las actividades nuevas que más me han llamado la atención de Horizon Forbidden West son las carreras de monturas. ¡Una barbaridad! No solo tienes que preocuparte de alcanzar el primer puesto, sino que durante la carrera Aloy puede (y debe) golpear otras monturas y/o rivales para desestabilizarles, bien con la lanza o con el arco, y también luchar porque no sea ella quien sufra estas «trampas» por parte de sus contrincantes. La verdad es que son carreras al más puro estilo Mario Kart, principalmente por la cantidad de cerdadas que se pueden llegar a hacer. Diez puntos por hacer una actividad tan divertida.

Por último, si bien hay muchas más actividades, otra que merece ser destacada es la Arena. Combates con un equipo concreto, tanto armas como atuendos, en un tiempo limitado no solo pone a prueba la capacidad del jugador para combatir contra las máquinas del juego, tanto pequeñas como gigantes, sino que también enseña cuáles son las mejores armas o los proyectiles elementales idóneos para acabar con ellas según el tipo. Es un tipo de actividad muy parecida a los terrenos de caza o los combates cuerpo a cuerpo contra humanos, pero su magnitud hace que tengan más importancia. Además, ganar medallas nos permitirá adquirir piezas de equipo legendarias muy poderosas.

En su conjunto, de lo mejor de su género

Poco le tiene que envidiar Horizon Forbidden West a otros títulos de mundo abierto similares. Es mi género favorito y conozco sus virtudes y sus defectos, o al menos lo que yo considero lo son. Y también tengo que ser consecuente: Horizon Zero Dawn me resultó pedante en hasta tres ocasiones antes de terminar haciéndome casi el 100% del progreso apenas unas semanas atrás. Pero con Horizon Forbidden West esto no me ha ocurrido; no me he tenido que obligar a jugarlo ni he tenido que descansar en pos de retomarlo más adelante.

Y esto último sí es algo que me ocurre últimamente con el 90% de juegos de mundo abierto tras más de 50 horas jugadas, porque me gusta tanto perderme por todos los rincones que acabo exhausto de tanto ir y venir y se acaba haciendo un proceso muy repetitivo, pero seguiré amando el género. Este título peca de repetitivo más pronto que tarde, pero el resto de sus enormes virtudes te mantiene pegado al mando porque hay otras muchas cosas que hacer y, sobre todo, ver. Ya no es el jugar, sino el quedarte embobado frente a la pantalla por ver un mundo precioso y lleno de vida. Ese realismo te atrapa y aunque lleves hechas cincuenta misiones seguidas, quieres la cincuenta y una.


Plataforma revisada:

CONCLUSIÓN: Horizon Forbidden West aumenta las ganas de jugar a un mundo abierto de tal magnitud, y ese es el primer gran mérito que tiene este título: te invita a seguir y explorar cada rincón, se haga más o menos repetitivo. La belleza visual de sus personajes y escenarios, así como la multitud de formas de combatir y avanzar a través de la campaña lo convierte en una deliciosa adicción a devorar lentamente. Aunque no es una apuesta sumamente arriesgada respecto a su predecesor, consigue lo que se propone y lo supera. El #1 Must-Play de PS5.

LO MEJOR:

  • Un absoluto portento gráfico, de lo mejor en PS5
  • La excelente construcción de Aloy y herramientas como el garfio
  • Los detalles de la climatología y sus efectos en el ambiente así como en los personajes
  • La satisfacción del combate contra máquinas y el distinto uso de las armas del juego
  • Lugares como los terrenos de caza o la arena resultan gratos de experimentar para disociar de la campaña

LO PEOR:

  • Diversos bugs ocasionales que te sacan de la experiencia
  • Las zonas acuáticas no están bien implementadas del todo, son toscas
  • Ciertas habilidades caen en saco roto por su complejidad y variedad
  • No arriesga demasiado respecto a su predecesor, es muy continuista llegando a resultar repetitivo
  • Muchos tipos de misiones y recados innecesarios más que para farmear

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