Análisis | The Last of Us: Parte 1


The Last of Us: Parte 1 ha resultado ser, nueve años después, mi verdadera «primera vez» con el título

Os voy a contar un secreto, algo que he guardado y alejado públicamente durante nueve años, hasta ahora. Aunque algún comentario he hecho al respecto, no es algo que haya proclamado por el miedo al qué dirán y tener que argumentar mil y una cosas de las cuales la mayoría son opiniones personales. Bueno, a lo que voy: nunca me entusiasmó The Last of Us. Hablo del primer título, del original y no de este remake del que vamos a hablar ahora. El título de 2013 cayó de salida en un pack de PlayStation 3 slim junto a GTA V, allá por navidades de dicho año. Independientemente de ciertas razones por las que no terminó de cautivarme, creo firmemente que una de las más importantes fue que le di mucha más importancia a Grand Theft Auto V, uno de los juegos más magistrales que he jugado nunca. Dos denominadas obras maestras que, coincidiendo en mi biblioteca, solo podía quedar una. No obstante, adquirí The Last of Us: Parte 2 el mismo día de lanzamiento, como una segunda oportunidad; de hecho, reservé y compré la mismísima edición coleccionista, una de las mejores y más completas con precio razonable de los últimos años. Hoy, me encuentro y reconcilio excelentemente con The Last of Us: Parte 1, como si fuera nuestra gran primera vez.

Tenía mucho miedo de analizar este juego por lo que pudiera pasar, pero reconozco que el haberlo hecho sin ser ni siquiera un admirador del título original me ha ofrecido un punto de vista mucho más crítico y objetivo, y creedme que todo esto podría haber salido muy mal, pero por alguna razón The Last of Us: Parte 1 ha llegado a mí para convencerme finalmente del juego que es casi diez años después de su primera salida al mercado. Algo que no pudo hacer el remaster de PlayStation 4, al cual tampoco le presté demasiada atención. Con esta introducción, lo que quiero es mandar un mensaje de esperanza a todos los jugadores reacios a volver a The Last of Us: Parte 1. Si a mí, que era totalmente escéptico, ha conseguido maravillarme aun no siendo un remake perfecto ni totalmente justificado, no me imagino cómo enloquecerán los fans de la franquicia y que tanto disfrutaron con esa primera experiencia. Ha conseguido cautivarme uno de los juegos que, aun siempre sabiendo que es buenísimo, no ha podido atraparme hasta lanzar una nueva versión dos generaciones de consolas después. Mejor tarde que nunca.

El mundo del juego está «expandido», rehecho desde cero con modelados y escenarios totalmente reconstruidos

Las filtraciones, para bien o para mal, son costumbre hoy en día dentro de la industria de los videojuegos, sobre todo en aquellos altamente esperados o que van renovando contenido continuamente como pueden ser los juegos multijugador o como servicio. Para los juegos de historia, solo los más grandes (no por mejores, sino por sonados) son los que más filtraciones sufren en la red, y The Last of Us: Parte 1 ha sido víctima de esto en numerosas ocasiones los últimos meses, cercanos al lanzamiento del juego. Estas filtraciones, que no le han hecho nada bien al juego, obligaron incluso a Naughty Dog y PlayStation a apresurarse a lanzar nuevos vídeos gameplay para calmar las aguas como respuesta y no darle la razón al contenido filtrado callando frente a lo ocurrido. No ayudó demasiado. De hecho, ni siquiera a mí me convenció hasta que he tenido el juego en mis manos y he podido relatar en primera instancia mi experiencia con un remake que, aunque desde mi punto de vista no imprescindible, es un título que reafirma la excelencia de otro trabajo maravillosamente hecho por parte de uno de los estudios más importantes de esta industria: Naughty Dog.

He estado comparando The Last of Us con The Last of Us: Parte 1 en diversas partes del juego, tanto más importantes como menos relevantes, con el fin de enriquecer este texto y no fijarme solo en lo que tanto he disfrutado ahora, sino en lo que se hizo con el título original. Sin lugar a duda, el rediseño del remake no se centra únicamente en un simple lavado del juego que mejora la versión original llevándola a PS5, sino que absolutamente todos los assets están hechos desde cero. Claramente, muchos de ellos se han cogido de la Parte 2, publicada para PS4 hace un par de años que permite hacer un tándem entre Parte 1 y Parte 2 que encaja perfectamente de cara a jugarlos seguidos y que no parezca que hay tantísimos años entre ellos. También es una manera de crear más consistencia en el universo que, con total seguridad, verá una Parte 3 dentro de quién sabe cuántos años, seguramente como broche final de la historia (¿o no?). Sobra decir que es un portento gráfico muy bien reconstruido en PS5 pero, ¿alcanza las cotas vistas en The Last of Us: Parte 2?

Tras toda mi larga y satisfactoria experiencia con The Last of Us: Parte 1, puedo corroborar que se trata de un título con un nivel gráfico soberbio en la línea de los títulos AAA más grandes publicados durante estos dos primeros años de vida de PlayStation 5 (donde Horizon Forbidden West sigue llevándose la palma a la espera del inminente God of War: Ragnarok). Asimismo, personalmente considero que The Last of Us: Parte 2 le supera en proporción porque, para haber sido un título de la recta final de PlayStation 4, podría estar perfectamente colocado entre los juegos anteriormente mencionados dado su más que sobresaliente apartado gráfico y mecánicas técnicas. Parte 1 pierde en apartados técnico-gráfico porque sus mecánicas son muy similares aunque corregidas, mejoradas, más realistas; pero mantiene y no innova per se en este aspecto. Donde mejora muy considerablemente es en el desarrollo de escenarios: muchísimo más detallados, menos vacíos y con diseños y texturas totalmente rehechas. Igualmente, la excelente captura de movimiento, expresiones de los personajes y su propio modelado.

El mundo de The Last of Us: Parte 1 es el que se lleva el mejor de los reconocimientos. Aunque todo «sigue» donde estaba en el original, se aprecia perfectamente cómo los escenarios del juego están más vivos, tremendamente más cuidados y con una atmósfera más curtida, más grande. Donde antes había solo un sofá en la calle, ahora hay unos libros, un carrito de la compra junto al mueble y otros elementos que nos indican que podría ser donde vive o vivía un indigente. Mención aparte, es impresionante ver llover en el juego: desde las visuales hasta el sonido es embriagador, tanto que te mete de lleno en el juego hasta alcanzar unas cotas de realismo en el juego que te ponen los vellos de punta.; podría quedarme parado durante largos minutos para disfrutar simple y llanamente de la lluvia/tormenta en el juego. Todo el sistema de niveles se siente perfeccionado hasta donde se es posible, resultando en un producto final que, sorprendentemente, está a años luz de su versión original aunque esta haya envejecido tan bien con el paso de los años. Impresiona ser testigo de ambas versiones y lo mucho que ha evolucionado Naughty Dog a nivel gráfico en menos de diez años.

Fidelidad visual 4K 60fps, fluidez de movimiento, arte del combate, implementación del DualSense y accesibilidad: lo más nuevo

Hablábamos antes del nuevo modelado de los personajes en este remake de The Last of Us, un cambio que no pasa en absoluto desapercibido dada la tan alta calidad que tienen los visuales de esta nueva versión. Los personajes están muy bien desarrollados, incluso el modelado de la joven Ellie le da mil vueltas al homónimo de Parte 2. El gameplay y las cinemáticas cuentan con un modelado de lujo que nos introduce de lleno en la nueva generación de consolas con un salto extremadamente cualitativo en el diseño de personajes y calidad gráfico, donde más destaca del juego, incluso diría que es el único aspecto que realmente merece la pena en esta revisión. Esto no es ni mucho menos malo, porque hay otras opciones novedosas aprovechando el hardware de PlayStation 5 pero, a la hora de la verdad, se quedan en nada respecto a la fidelidad visual que nos ofrece esta aventura a 4K 60fps con el tremendo cambio evolutivo que ofrece la tecnología de Naughty Dog. Ahora vamos con otras novedades del remake que, aunque son más soft, también están ahí.

El movimiento de los personajes también está más ajustado, limpio. El juego de supervivencia es más redondo respecto a esto, y cada movimiento se siente mejor, con mayor realismo. Donde mejor se aprecia todo esto es en el combate, que acaba siendo un precioso baile si se sabe pelear con determinación. Cada paso, puñetazo, acción sigilosa y ataque resulta único «al tacto»: todo cambia en función del estado del personaje. Incluso cuando nadamos, pisamos un charco o nos llueve encima lo sentimos igual. ¿Quién le da soporte a esto? El DualSense. Con el mando de PlayStation 5, no solo controlamos, también sentimos la partida. Desde asestar un golpe contundente hasta notar cómo cae la lluvia en la superficie o sobre nosotros; se trata de una experiencia inmersiva que aprovecha al máximo las funcionalidades mando, aunque me mantengo en mi posición al decir que el DualSense parecía ofrecer mucho más de lo que al final ha sido. Sin embargo, los efectos son suficientes para vivir en nuestras manos cada efecto del juego con claridad, y eso siempre es bienvenido. Esto, sumado a las opciones de accesibilidad vistas en Parte 2.

Un remake actual para jugadores de PlayStation 5 y PC

Pero ¿era necesario llamarlo remake? ¿Realmente hacía falta tan pocos años después siendo lo bien que se conserva la versión original? Ahí está la respuesta: es una apuesta perfecta para introducir The Last of Us a una nueva generación de jugadores que, creamos o no, cuando salió el original en 2013 ni siquiera sabían qué era una PlayStation 3. Esta consola no le dio muchas alegrías a Sony, y también supuso un hardware escaso respecto a catálogo. Ahora, todo ese público que antes no tenía la edad recomendada para jugar un título como este, ya tiene en propiedad una PlayStation 5 o está detrás de ella al momento en el que haya stock disponible. Cuando salió el juego original, yo tenía 15 años. Ahora tengo 24, y lo veo de una manera diferente: más maduro, interesante, intimidante, e incluso necesario. Yo tengo la suerte de jugar desde que tenía apenas 3 años, pero no todo el mundo es así, por lo que muchos jóvenes de mi generación podrán descubrir con The Last of Us: Parte 1 un juego que les llegue al alma con un desarrollo bestial, y que seguramente en su momento no lo hubieran disfrutado o entendido igual, como fue mi propio caso.

PlayStation está llevando muchos de sus juegos exclusivos a PC últimamente, y eso es una de las mejores noticias que puede haber entre la comunidad de jugadores. Ha pasado con Marvel’s Spider-Man Remasterizado hace muy poquito, cuyo lanzamiento original no tiene ni siquiera cinco años. Con The Last of Us: Parte 1, tenemos un combinado de lanzamientos: en primer lugar, la versión para PlayStation 5, como no podía ser de otra manera para que los jugadores de la casa disfruten del título de manera «exclusiva» hasta su, en segundo lugar, lanzamiento en PC al cual no le queda mucho para llegar aun siendo todavía una fecha final desconocida. Hacer un remake como este supone aprovechar sendas oportunidades de introducir o reintroducir un título de tal magnitud a nuevas generaciones y comunidades de jugadores, pero de haber sido una versión port o un remaster y no un remake, habría perdido muchas papeletas de cara a PC porque lo interesante es tener una versión ultra mejorada y, sobre todo, que ofrezca ciertas novedades técnicas de gran calado para adquirir el juego.

Entonces, ¿cuál es el verdadero objeto de debate y la principal razón por la que comprar The Last of Us por tercera vez es una idea poco atractiva? Su precio de salida. El importe que tiene echa para atrás a todos aquellos que ya han disfrutado del juego en PS3 o PS4, pero también a los que lo van a hacer por primera vez en PS5. No deja de ser una experiencia ya creada, y el desarrollo que ha tenido no ha sido en historia, multijugador (que no tiene) ni en conceptos de arte, ha sido en darle una importante vuelta de tuerca al componente gráfico y mejorar los movimientos de los personajes, pero no añade ningún tipo de contenido nuevo que llame la atención de viejos y nuevos jugadores. Comprarlo es cuestión de gusto personal, lo cual es totalmente respetable. Si queréis revisitar una aventura ya conocida que ahora tiene versión propia de nueva generación de consolas, The Last of Us: Parte 1 es vuestro título. Si sumado a esto, no habéis tenido oportunidad de jugarlo antes, es casi una adquisición obligatoria. De cualquier manera, este remake me ha dado un punto de vista que nunca pensaba fuera a tener. Enhorabuena, Naughty Dog.


Plataforma revisada:

CONCLUSIÓN: The Last of Us: Parte 1 es un remake que permite visitar o revisitar uno de los títulos más importantes de la historia. Más allá de un simple lavado de cara, su reconstrucción y rediseño a nivel gráfico es una muestra evolutiva tan cuantiosa como cualitativa. Perfecto para aquellos que quieren disfrutarlo por primera vez.

LO MEJOR:

  • Un remake que no es un simple lavado de cara, su apartado gráfico es soberbia muestra de evolución
  • Toda la reconstrucción de assets y «expansión» de los escenarios
  • Jugarlo a 4K 60fps es un lujo de la generación PS5
  • Los efectos nuevos de movimiento del mando mando y accesibilidad son también parte de la versión

LO PEOR:

  • No aporta nada nuevo en cuestión de contenido a lo ya visto en el título original
  • Su precio de salida es demasiado elevado

EXCELENTE


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