Análisis | Shin chan: Mi verano con el profesor —La semana infinita—


Eh, ¡que el juego de Shin chan sale de Japón!

No han sido pocos los que han (hemos) presionado y luchado hasta el final para que Shin chan: Mi verano con el profesor —La semana infinita— saliera de Japón y llegara al mercado internacional. Más de un año después de su lanzamiento original, esto se ha hecho realidad con una versión del juego para el resto de territorios disponible para Nintendo Switch y, muy próximamente, también para PlayStation 4. Si bien de momento el lanzamiento es solo digital, Limited Run Games ha anunciado ediciones físicas especiales y coleccionistas a un precio bastante elevado solo apto para los seguidores más pudientes del pequeño Shin chan, aunque no hay fechas concretas de salida de estas ediciones físicas que, seguro, merecen la pena. Volviendo al tema, estamos frente a un juego de Shin chan tras un par de años desde el último lanzamiento del popular personaje, aunque en esta ocasión se trata de un título muy diferente a todo lo que hemos visto en el pasado.

Shin chan: Mi verano con el profesor es un viaje al pasado, a la infancia de cada persona que ha crecido con el vulgar pero gran hijo y amigo Shinnosuke Nohara y su maravillosa aunque delirante familia: la desequilibrada pero madre coraje Misae, el calzonazos pero buen padre de familia Hiroshi y la pequeña encantadora aun traviesa Himawari. No miento si digo que este juego me ha llevado casi dos décadas atrás en el tiempo y, durante los días que he disfrutado de él (que sigo haciéndolo), me he sentido como un niño inocente y curioso en mitad de las vacaciones de verano. Siempre he sido muy soñador y fantasioso de pequeño, quizá por eso me he dedicado a escribir historias, así que este juego ha sido un viaje de vuelta a mis orígenes, a esa etapa de la vida que es tan maravillosa sin saberlo, de la que queremos salir para crecer y luego arrepentirnos por la cantidad de responsabilidades y obligaciones que supone ser adulto.

En resumidas cuentas, Shin chan: Mi verano con el profesor es más que una perfecta representación de Shin chan: es una carta de amor a la infancia y a todos los que crecimos con el anime. Podría quedarme aquí y dejar que sean los jugadores quienes disfruten del juego sin conocer más detalles, porque este título no necesita un análisis per ser. Por eso, quiero enfocar este texto más como una oda a todo lo que nos ofrece. Unos dirán que esperaban más, otros dirán que era lo que necesitaban para evadirse del mundo… estoy seguro de que este título cosechará opiniones mixtas y a mucha gente le sorprenderá (para bien o para mal) porque le traslade a muchos buenos recuerdos y se divierta con Shin chan durante su viaje de verano o, por otro lado, porque no sea lo que esperaba dado los juegos anteriores de la franquicia. Este es más relajado, más suave y más accesible para todos los públicos, pero sigue teniendo la marca de la casa.

La historia del juego se traslada a Asso (Kumamoto) con toques tan relajantes como fantásticos

Shin chan: Mi verano con el profesor nos traslada a un verano en Asso, Kumamoto, donde la familia se aloja en la casa de una amiga de la infancia de Misae mientras Hiroshi cumple con un viaje de negocios en la misma región. Al llegar, un científico loco le regala a Shin chan una cámara de fotos muy especial en la estación, la cual es uno de los objetos principales del juego porque actúa como diario según lo que hagamos ese día a modo de álbum de fotos que va contando, mediante imágenes hechas dibujos, nuestro progreso y vivencias. Ya en Asso, podemos movernos libremente por el pueblo aunque hay zonas que solo se desbloqueando avanzando en la historia. Esto nos permite descubrirlo todo a nuestro antojo durante las horas de sol (ya que cuando cae la noche vendrán a por nosotros para llevarnos a la cama), pudiendo interactuar tanto con los escenarios y con los personajes, los cuales muchos de ellos recuerdan claramente a los amigos que tiene Shin chan en Kasukabe. Juega muy bien con los nombres y apariencias de los personajes con una vis cómica.

Con controles sencillos para desplazarnos por el pueblo de Asso, entre los que se encuentra un botón único para hacer el baile del culo que además permite movernos más rápido (¡ah!), nuestro principal objetivo es disfrutar del verano, hablar con los personajes y tener total y absoluto libre albedrío, aunque no da lugar a la aleatoriedad. Nuestra mayor preocupación es ver los días pasar yendo de un lado para otro y realizando diversas actividades (las cuales veremos más adelante), porque de eso va principalmente el juego, la historia nos sigue contando como el científico loco que la familia Nohara se encuentra en la estación de Asso quiere devolver a la vida a dinosaurios prehistóricos para trazar un malévolo mal contra la humanidad. Aquí es donde viene el componente más Shin chan peliculero y videojueguil, con una trama tan divertida como retorcida que no deja indiferente a nadie (algo muy bueno porque dentro de la parsimonia implícita del juego tenemos un poquito de aventura fantástica que no suele verse en el anime televisivo, sino en producciones más grandes como las películas).

Un viaje a la infancia simple y tranquilo, pero con actividades limitadas…

Shin chan: Mi verano con el profesor ofrece diversas actividades recreativas desafiantes para un niño de 5 años en un pueblo japonés, en las cuales se basa nuestro día a día mientras esperamos a que avance la narrativa o acontecimientos del juego, dividida en esos capítulos independientes. Estas actividades, además, nos ofrecerán recompensas por completarlas, pudiéndonos ganar un dinerito para comprar comida o dulces con los que Shin chan reestablece su energía contra el agotamiento. Shin chan puede pescar en las zonas de río de Asso, atrapando diversos ejemplares con los que puede comerciar en el restaurante familiar. Los peces varían dependiendo de la zona donde se pesque, la hora del día y el tipo de caña que se use, lo cual le da una mayor importancia al tan bien implementado ciclo día-noche, el cual es un auténtico lujazo presenciar sobre todo al atardecer. Lo mismo ocurre con la plantación y recogida de verduras en el huerto: Shin chan debe ocuparse de regar las verduras todos los días para, después, recolectar la cosecha que bien puede estar reciente o ya madura, dependiendo del tamaño deseado para las hortalizas.

Son actividades mundanas, pero que se apoyan en el sentimiento de la responsabilidad, como lavarse los dientes todas las noches (que también es algo que Shin chan hace sobre todo cuando se lo dice Misae, pero hasta eso queda a nuestro criterio). Luego, también podemos recoger ejemplares de insectos con nuestra red, pero todo queda dependiendo de hasta dónde queramos llegar; un punto negativo es que, por ejemplo, los bichos o los peces solo aparecen en los mismos sitios una y otra vez con cada cambio de cámara, por lo que nada queda ligado a la aleatoriedad, sino que es estático. No es que sea un gran problema, pero ahí es donde radica que el juego esté limitado: dentro de las diversas posibilidades que hay, que son varias, no podemos salir de ese círculo fijado por el propio juego, lo que provoca bastante desinterés con el paso de los días porque sabes perfectamente lo que te vas a encontrar y, al cabo de unas cuantas horas de juego, cae muy fácil y rápidamente en el sota, caballo y rey. Hay algunas sorpresas dentro de las actividades, pero hasta ahí puedo leer para no desgranar demasiado la experiencia.

Este juego no causa quebraderos de cabeza, ni momentos de frustración, ni siquiera prisas o problemas de ningún tipo. Es un juego con el que disfrutar, simple y llanamente. Creo estar seguro de que, muy probablemente, no es el juego que la gente esperaba de Shin chan, y quizá pensaban desde un principio que era más gamberro y ácido como lo han sido muchos otros. No, este no lo es. Somos Shin chan, estamos disfrutando de un viaje familiar y solo tenemos que preocuparnos de vivir la rutina del verano. No es en absoluto una mala propuesta, pero su precio es bastante elevado para el producto final… quizá un importe más asequible (29,99€ y no 39,99€) hubiera sido mejor opción para entrar en todo tipo de casas. Shin chan: Mi verano con el profesor no deja de ser un juego indie muy recreado y localizado al español, lo cual es uno de los puntos más elogiados del título, pero es de reconocer que lo rutinario que acaba resultando no invita a desembolsar un importe (en este caso) elevado para un producto final de este calibre. Con todo, es una experiencia que hay que disfrutar.


Plataforma revisada:

CONCLUSIÓN: Shin chan: Mi verano con el profesor —La semana infinita— resulta una experiencia de juego tranquila aunque monótona, hecha para disfrutar de un viaje a la infancia veraniega en la que descubrimos el sentido de las responsabilidad siendo niños. De ambientación fantástica y desarrollo artístico exquisito, es una buenísima adaptación de Shin chan a consolas.

LO MEJOR:

  • Es un juego de Shin chan, y eso ya es buenísimo, ¡culito, culito!
  • Cuenta con un desarrollo artístico precioso y una historia de fantasía muy divertida
  • Experiencia tranquila para jugar en verano sin prisas ni complicaciones: solo para disfrutar
  • La recreación de personajes y localización de textos en español e sublime
  • Actividades entretenidas y diversas para hacer en el pueblo con objetivos claros

LO PEOR:

  • Al cabo de unas horas de juego o días in-game se hace verdaderamente monótono
  • Las actividades quedan estrictamente ligadas a la obligatoriedad y no a la aleatoriedad
  • Algunas veces da la sensación de no tener ningún rumbo… ¿pero es lo que busca?
  • Su precio de salida es elevado

EXCELENTE


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