Análisis | Gran Turismo 7


  • Editor: PlayStation Studios
  • Desarrollador: Polyphony Digital
  • Tiempo de lectura: 15″
  • Número de palabras: 2700

25 años de Gran Turismo

Gran Turismo llegó por primera vez a las consolas PlayStation en 1997, alzándose como el simulador de conducción más realista jamás creado. Y así era. Por aquella época, los gráficos que tenía esta franquicia eran lo mejor de lo mejor, y no es para menos porque gracias a ese primer GT, hoy se sigue hablando tanto o más de la franquicia como el primer día, aunque como en todas las sagas tan longevas, las críticas han acabado siendo muy variadas acerca de su evolución.

Gran Turismo llegó a mis manos por primera vez en 2001 con Gran Turismo 3: A-Spec, y a pesar de ser un crío, mi eterna pasión por los coches y todos los modelos habidos y por haber conquistó mi corazón. Si bien reconozco que no he jugado a todos los títulos porque posteriormente se tomaron decisiones respecto a la franquicia que no me resultaron muy llamativas, quería celebrar el 25º aniversario de Gran Turismo con esta nueva entrega. Para mí, siempre será mi IP favorita del género.

Gran Turismo 7 vuelve a PlayStation con su primer lanzamiento para PS5 (también disponible en PS4), pero no se puede decir que llegue por todo lo alto. Se queda a medio camino en muchas cosas, e incluso sorprende que sea un exclusivo tan potente de Sony PlayStation porque varias partes de su desarrollo parecen no haber sido pulidas del todo aun con la importancia que deberían tener en este tipo de títulos.

Competir en tantos campeonatos con tantos vehículos diferentes es un placer para cualquier amante de la automoción

Coches usados, coches nuevos, coches legendarios, coches regalados… ¡da igual! Todos y cada uno de ellos son únicos, de todos los modelos, países y marcas imaginables. Esta es la pura esencia de Gran Turismo; recrear más de 400 vehículos con sus características propias. Con detalles al milímetro, tenemos un catálogo que conseguir de todas las formas antes mencionadas. Esto es un absoluto lujo, igual que el poder mejorarlos, tunearlos o hacer lo que queramos con ellos para llevarlos a su punto más álgido en la competición. Cuando ves por primera vez todo lo que puedes conseguir o desbloquear, te das cuenta de que Gran Turismo 7 es amor por la conducción, y sin duda su top más popular.

La ilusión de empezar a competir con modestos coches hasta que consigues más Cr. ganando carreras y haciendo otras muchas tareas es muy gratificante, porque añade un valor a ese sentimiento de progresión que veremos más adelante. Empezar con un coche usado y acabar con un Aston Martin de último modelo compitiendo en los circuitos más selectos es el culmen del buen trabajo en Gran Turismo 7, y aunque dar ese salto lleva horas y horas de juego, el hecho de hacerlo para conseguir el coche de tus sueños podría ser lo más parecido a comprar un Aston Martin en la vida real. Ahora en serio, la construcción y el desarrollo de una carrera personal tiene sus frutos, que son muy considerados, aunque el camino es duro y pasar por tantos vehículos provoca dos puntos clase: pena al cambiarte a un coche mejor después de competir con uno concreto durante días, y ganas al saber que siempre todo va a mayores, incluso cuando en ciertas competiciones obligan a usar modelos específicos que podrían ser inferiores a lo acostumbrado.

Algo que también se siente enormemente es la velocidad. No se tarda demasiado en conseguir, de una manera u otra, un vehículo medianamente potente, y con todas las opciones de personalización que todos ellos tienen, tanto mecánicas como visuales, cuando mejoras un vehículo (aumentando así sus PR o puntos de rendimiento) para hacerlo apto o conseguir ventaja respecto a los rivales, salir al asfalto, coger las curvas y tomar las rectas con absoluta perfección mientras el jugador trata de disputar el primer puesto le da sentido a la palabra simulador.

Un sistema de progresión desafiante y divertido para todos los pilotos sedientos de asfalto, aunque no tarda en quedarse obsoleto

Un punto muy a favor de Gran Turismo 7 es que siempre se tienen cosas por hacer: objetivos y misiones que recompensan con nuevos circuitos, vehículos y opciones para ampliar la experiencia de juego. Esto está genial porque le da al juego un fin definido sin tener que estar siempre buscando qué hacer ahora o después de manera autodidacta, aunque también se puede seguir ese camino si se prefiere (eso sí, muchas opciones de juego no estarán disponibles hasta que se completen determinados objetivos en el Café).

El Café es ese punto de encuentro donde se mandan encargos para entretener al jugador que quiere agrandar su garaje, explorar nuevos modos de juego o, simplemente, desarrollarse como si de una campaña principal se tratase. Pero después de tocar los diferentes de objetivos propuestos (ganar ciertas carreras, quedar entre los tres primeros en un campeonato, conseguir tales vehículos u «obligarte» a explorar otros modos/menús, entre otros), empieza a rodar el bucle. Son objetivos con un cierto nivel de desafío, en su gran mayoría, que llevan un tiempo considerable en realizarse, pero la monotonía está al acecho. Esto no quiere decir en ningún momento que resulten aburridos o poco dinámicos, pero, por ponerle un símil relacionado con el juego, es como dar completar el mismo circuito con un número de vueltas infinito.

Pasa algo similar con las licencias y las misiones, aunque estas son muchísimo más dinámicas y divertidas, pero también complejas y requieren de una total habilidad. En ambas, debemos superar diversas pruebas para conseguir trofeos: bronce, plata y oro según nuestro desempeño con el tiempo que empleemos en superar el desafío propuesto. La lucha por el oro es, en numerosas ocasiones, una tarea casi imposible (solo apta para los pilotos más experimentados), pero conseguir la más alta distinción después de muchos intentos (o cuando se hace a la primera), resulta en una satisfacción plena.

Otro factor muy positivo del conjunto entre los objetivos del Café y las licencias, es que muchos campeonatos requieren de tener una licencia en concreto (véase, tener al menos el bronce en todos los exámenes del tipo). El hecho de obligar al jugador a sincronizarse para ir completando objetivos mientras supera pruebas de licencia forma un tándem perfecto para dinamizar el sistema de progresión y «presionar» al jugador para que explote todo lo que Gran Turismo 7 ofrece de cara a formar conductores experimentados en el título.

Los gráficos y las físicas podrían dar más de sí en un título de este calibre

El punto más flaco de Gran Turismo 7 es que toda la simulación pierde muchísima fuerza cuando se trata de los gráficos y las físicas sobre el asfalto. Los gráficos, para un título como este, dejan muchísimo que desear. Es cierto que no afectan de una manera considerable al juego, pero los escenarios, alrededores y conjunto de los circuitos es muy pobre, viéndose como si de un lanzamiento de principios de generación pasada se tratase. Reconozco que a mí me gusta correr por escenarios que sean realistas, aunque el juego no sea arcade, y poder observar preciosos parajes mientras estoy sobre el asfalto, y eso aquí no pasa.

Lo mismo se puede decir de las físicas de colisiones y el sistema de daños, que es ridículo. Lamento de verdad tener que escribir estas líneas, pero me he sentido decepcionado con un simulador como Gran Turismo 7 en pleno 2022 y después de tanto tiempo desde el último Gran Turismo. A la que te chocas contra la barrera, el coche o bien se queda estático o comienza a rebotar como una pelota de goma dando cualquier sensación menos una realista. Después de una carrera de numerosas vueltas en la que me dediqué a chocarme contra todo y contra todos, apenas vi daños y cada golpe estaba total y absolutamente carente de vida. En mi opinión, lo peor del juego, que empaña el resto de la experiencia aunque, por suerte, es el resto quien también salva este tipo de cosas.

Sin ir más lejos, tenemos dos opciones mucho mejores para combatir estas, bajo mi punto de vista, grandísimas fallas que tiene Gran Turismo 7 y que cualquier jugador puede cerciorarse de que son factores para no pasar por alto: Forza Horizon 5, por mucho que sea arcade y no simulador, tiene unos gráficos envidiables en un mundo abierto que da gusto recorrer con nuestro coche, alzándose como el mejor título de conducción actualmente disponible en el mercado. Por otro lado, tenemos WRC 10 (el último título de la reconocida saga de rallies y varias veces más modesto), que tiene unas físicas muchísimo mejor implementadas, más realistas, así como unos efectos de colisiones y daños del vehículo que dejan en muy mal lugar a Gran Turismo 7; y sí, es un simulador también y aprovecha mucho mejor las funciones del DualSense (respecto a vibración, gatillos y pista), pero no voy a entrar en comparativas entre ellos para no alargar el tema más de lo necesario.

GT7 es nostalgia pura de la franquicia

Gran Turismo 7 nos devuelve la franquicia después de cinco años desde el lanzamiento de su ahora penúltima entrega, Gran Turismo Sport (2017), y lo hace juntando lo mejor de ambos mundos: sus orígenes y su etapa más reciente. Saber esto es importante porque no hablamos de un título anual o bianual, sino de que ha pasado un lustro entre uno y otro. Esto tenía que haberse visto en muchos aspectos en los que este juego falla y que se comenta en los análisis, pero también realza sus virtudes, que son muchas y muy buenas en conjunto, como toda la oferta de vehículos que hay disponibles para desbloquear y todo el recorrido que podemos llevar a cabo como conductores, forjando nuestra carrera en solitario o a través de los modos en línea.

Al final, los puntos fuertes destacan sobre los débiles porque Gran Turismo 7 nos invade de una nostalgia que recuerda a los primeros títulos por todo lo que ofrecía, y que ha dado saltos muy cuantitativos y cualitativos, aunque para un amante de GT como yo no terminan de ser suficientes para conseguir un producto de 10, sino que se queda un poco más abajo. No podemos perdonarle todo y por eso hay que ser críticos con él para que, manteniendo sus puntos positivos, el equipo de Polyphony Digital y PlayStation Studios se encarguen de enfocarse en lo que no gusta ni debería tener Gran Turismo en 2022. Si en una supuesta octava entrega mantienen lo bueno: circuitos, objetivos, vehículos y mejoran lo malo: físicas, colisiones, aspectos de la simulación, acabarán sacando un juego de 10. Parece una obviedad, ¿no? Bueno, pues si lo fuera, no estaríamos hablando de esto ahora.

Scapes, ese rinconcito para «escaparte» a destinos idílicos con tus coches favoritos

Scapes es un modo más dentro del mapa del mundo de Gran Turismo 7. Podríamos estar hablando de la burbuja que deja atrás la competición y todo lo referente a configuración de vehículos. Es un modo foto a lo más grande que se pueda concebir. De hecho, es aquí donde la calidad gráfica del juego aumenta sobremanera y podríamos decir que es donde toca techo, pero claro, no deja de ser un modo foto y no el gameplay real. Esto genera cierto sentimiento agridulce porque, de haber tenido estos gráficos en el juego, en los circuitos, etc., podríamos estar hablando de un título que sumaría muchos puntos en su rendimiento final y un referente para la nueva generación de consolas, pero no se da el caso.

Esta función ofrece multitud de opciones para los jugadores más afines a la creación de contenido, con muchos parajes, temáticas de personalización para ubicar los vehículos y pilotos que deseemos en un escenario concreto, icónico, etc. Y más allá de eso, es como hacer fotografías reales por todo lo que este modo foto ofrece: profundidad, sensación de movimiento, selección de obturador, y un sinfín de vías para conseguir la toma perfecta, la más buscada por el jugador.

Personalmente, agradezco la inclusión de esta función porque es novedosa, pero no creo que aporte realmente un valor cuantioso a Gran Turismo 7. Aprovecharlo al máximo es cosa de los artistas más profesionales, no del público general, por su complejidad. Hubiera preferido que destinaran todos esos recursos de desarrollo a mejorar el apartado técnico y gráfico del juego principal y no tener que ponernos los dientes largos con un modo foto inmenso que se ve de escándalo pero que no tiene nada que ver con lo que vemos durante nuestra andadura en las competiciones de Gran Turismo.

El multijugador es el endgame definitivo para probar nuestra habilidad al volante contra rivales reales

Si después de todo lo que ofrece Gran Turismo 7 nos hemos quedado con ganas de más, tanto el modo Sport (carreras diarias, campeonatos, etc.) tanto el modo multijugador en sí (salas con otros jugadores) nos da un endgame prácticamente infinito en el que batirnos contra otros conductores de todo el mundo. Este modo mezcla lo mejor de Gran Turismo Sport con Gran Turismo 7 y lo convierte en una apuesta segura para mantener el juego instalado una vez hayamos completado todo lo que nos ofrece la «campaña» principal del juego, por llamarla de alguna manera. Es el examen final donde poner todo nuestro conocimiento en los vehículos con los que corramos, además de tener excelente cuidado sobre el asfalto para evitar sanciones e ir escalando puestos.

Es un modo equilibrado en el que jugar sin miedo a que los contrincantes sobrepasen el nivel de manera estrepitosa entre su matchmaking y las condiciones bajo las que se acepta o no una carrera rápida o un campeonato; como en el resto de circuitos base de Gran Turismo 7, es necesario tener unos mínimos y unos máximos, por lo que equilibra la experiencia aunque es posible encontrarse de todo. En mis primeras carreras dentro del modo multijugador, sin mucho conocimiento en el resto del juego y a pocas horas de empezar a jugar, conseguía colarme en el top 3 y 5 de entre 12 y 16 jugadores, por lo que si bien es necesaria una previa formación en el género, no resulta totalmente desesperante tener que tenerlo todo bajo control para competir dignamente en el modo. ¡Además, se puede competir en pantalla dividida para 2 jugadores!


Plataforma revisada:

CONCLUSIÓN: Gran Turismo 7 es, sin lugar a dudas, un buen juego de simulación automovilística que divierte hasta la saciedad y lleva a los pilotos a su máximo rendimiento, pero no revoluciona el género ni llega a unos estándares elevados en muchas de sus características. Si bien es un placer tener tantísimos vehículos y vivir las carreras en estado puro, factores como las físicas o su poco dinamismo no llegan a ser los esperados para un simracing de 2022. Disfrutable para progresar completando objetivos, sumando victorias y consiguiendo vehículos hasta que, llegado un momento, termines por aburrirte de jugar al sota, caballo y rey. Tener que estar siempre conectado a la red es un gran fallo. No es el mejor título de conducción actual, pero se mantiene en el top.

LO MEJOR:

  • Sigue haciendo historia entre los videojuegos de conducción
  • No tiene bugs o errores aparentes, esta parte ha quedado bien pulida y es de reconocer el gran trabajo del estudio aquí
  • El sistema de progresión y objetivos siempre te da algo que hacer y desbloquear mediante carreras u otras tareas
  • Es una gozada superar los desafíos de las licencias y las misiones, aunque se hacen repetitivas a más no poder
  • Todos los vehículos que se pueden desbloquear y con los que se pueden jugar solo puede hacerlo Gran Turismo, el sueño de cualquier amante automovilista

LO PEOR:

  • El apartado gráfico y técnico es bueno, pero no está a la altura de un título tan reconocido
  • Las físicas y el sistema de daños o colisiones son ridículos; los choques parecen el rebotar de una pelota
  • La IA no es excesivamente mala, pero muchas carreras parecen un paseo cuando tienes un coche un poco más superior al resto, incluso en la máxima dificultad
  • En ocasiones, da una sensación de falto de vida, un simulador muy mecanizado
  • La sensación de que falta algo que no termina de llegar está presente a las pocas horas de empezar a jugar
  • Es imperdonable que un juego de 80€ tenga que estar siempre conectado a Internet

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