Análisis | The Chant


¿Preparado para unirte a un retiro espiritual… de desequilibrados mentales?

El primer juego de Brass Token, The Chant, apuntaba a ser una de las mayores y mejores sorpresas de terror en lo que va de año, y eso que partía con una muy fuerte competencia dados los títulos que se han lanzado durante este 2022 y los que todavía están por llegar del género, pero se ha quedado muy lejos de esa premisa que podría haber sido y, finalmente, no ha ocurrido. En mi lista de deseados desde hace meses y comprado (en una versión física preciosa) el día uno, se ha convertido en una de mis mayores decepciones del año por varias razones, aunque la principal es el hecho de vender un juego que ha demostrado quedarse tan, pero tan corto a un precio de casi AAA. Sí, eso me duele. Soy fanático declarado de los títulos indie y AA, de hecho por eso estoy aquí hoy escribiendo este tipo de análisis, pero no me quieras colar un juego que podría pasar por pertenecer a un lanzamiento notable de la recta final de hace dos generaciones, y casi ni eso. Vamos a poner las cartas sobre la mesa y hacer un llamamiento para que juegos que claramente no dan la suficiente talla para esta generación de consolas dejen de valer 40 o 50€, porque está feo. Con esta introducción que reconozco es destructiva pero hasta sutil después de las escasas 5 horas que dura el juego, vamos a adentrarnos en la propuesta de The Chant para ver si salimos vivos o locos. Aviso: creo que yo he salido loco.

Jess, una joven que ha perdido a su hermana de manera traumática, viaja a una remota isla a la que ha sido invitada por Kim, una muy buena amiga de la protagonista, para acudir a un retiro espiritual donde nada es lo que parece. En lo que iba a ser un fin de semana tranquilo y apacible donde Jess se reencontrara consigo mismo y perdiera el miedo y la ansiedad a la que lleva sometida tantísimo tiempo por un enorme sentimiento de culpa, al final acaba ocurriendo el peor de los desastres: no se trata de un retiro al uso para encontrar la paz interior, sino una secta encubierta encabezada por un lunático (precedido por una saga familiar del mismo palo) donde los miedos más profundos y las más diversas alucinaciones se vuelven reales para intentar acabar con todo y con todos. Como digo, su narrativa no inventa nada nuevo porque ya hemos visto cosas similares más en el séptimo arte que en el octavo, el de los videojuegos, pero la historia de The Chant acaba siendo literalmente un delirio completamente olvidable porque no termina de estar bien contada. Brass Token ha querido unirse a los videojuegos cinematográficos en su debut como estudio desarrollador, desaprovechando lo que podría haber sido una de las mejores narrativas del año por culpa de una estructura atropellada. Se queda en un término muy medio entre el bien y el mal, es simplemente aceptable. Le hubiera venido bien un trasfondo mejor planteado porque tiene una excelente e interesantísima base, en lugar de querer contarnos unos hechos que parecen haber sido estudiados de mala manera para ser posteriormente vomitados en un examen de final de curso.

Potencial casting y escenarios macabros desaprovechados por un apartado técnico limitado

Si tienes la intención de hacer un videojuego con tintes cinematográficos al más puro estilo Supermassive Games pero quieres añadir la jugabilidad y el control total que a los juegos del mencionado estudio le faltan, para mezclarlo con mecánicas survival horror dignas de los potentísimos Resident Evil, Silent Hill o el maravilloso Alan Wake, adelante. Pero si no puedes, céntrate en utilizar bien los recursos para no desperdiciarlos cuando tienes tan buenísimo material de creación. Un juego que tiene un casting al que se la ha dado tantísimo bombo por ser tan potente, porque lo es, encabezado por figuras como la grandísima Siobhan Williams, Laura Kearney en The Quarry, se ve verdaderamente maltratado en un juego donde las animaciones son de hace varios años y las expresiones faciales brillan por su ausencia. Teniendo unas cinemáticas tan bien recreadas como tiene The Chant, el desequilibrio con la parte in-game crea un contraste muy desafortunado. En las escenas, la calidad gráfica y el apartado técnico saca verdadero músculo, con especial énfasis en los efectos especiales y las texturas como la sangre, pero a la hora de jugar, baja muchos peldaños. Que una parte esté tan bien pulida y otra tan mal acabada no hace más que pensar en un trabajo grupal donde nadie se pone de acuerdo para diseñar correctamente las piezas de un puzle para que encaje correctamente. Las fotos conceptuales que ilustran este análisis hasta le favorecen.

Lo mismo ocurre con los escenarios. Cuando se trata de un paisaje o un interior, se ve lo bien construido que está a nivel gráfico, pero en la linealidad del resto de zonas por las que transita el juego, parece que estamos ante un título de la época de PS3. Ahí sí que hubiera sido un puntazo, pero no para un sistema como PS5. No me gusta criticar un juego por sus gráficos, a menos que este pretenda intentar lucirse con ellos. Tenemos juegos indie y AA con gráficos realistas publicados durante este año para PS5 y Xbox Series X/S que sacan muchísimo músculo, y donde el contraste entre cinemáticas y gameplay no resulta tan agresivo, además de no tener texturas de 10 en unas partes y de 5 en otras. Sin embargo, rompo una lanza a favor del juego cuando digo que los escenarios y la ambientación es soberanamente macabra, muy bien recreada la sensación de terror y angustia, especialmente en las zonas llamadas «penumbra», donde las alucinaciones cobran más vida. Lo único que queremos es salir de ellas, y eso es un punto muy positivo para el juego, porque no todo iba a ser malo. Podemos purgar estas zonas destruyendo su «núcleo de poder» o pasar por ellas esquivando a las criaturas que acechan. Esta sensación la logran pocos juegos, y además resulta bastante novedosa porque estamos más bien acostumbrados a otro tipo de terror psicológico basado en los sustos imprevistos y el suspense. Si bien The Chant juega bien con ellos, su poco común ambientación psíquica es el pilar más fuerte del título de Brass Token.

Combate arrítmico salvado por unas mecánicas únicas y su estética survival horror

En este apartado entran los enemigos y las opciones de combate que tenemos contra ellos. En primer lugar, están los sectarios, que nos persiguen de manera incansable al localizarnos pueden derribarnos fácilmente si nos despistamos o dejamos de correr. The Chant es un juego de muchas persecuciones. De hecho, es donde más residen esos jumpscares, en tratar de huir de los sectarios mientras te persiguen por las distintas zonas de la isla. Dependiendo el nivel de dificultad que elegimos: fácil, normal o difícil, la mejor opción es salir corriendo o darles con las armas que podemos fabricar al recolectar diversos materiales distribuidos por los escenarios. Yo personalmente no recomiendo hacerlo mientras podamos esquivarlos o empujarlos, ya que es mejor guardar los recursos para las zonas de la Penumbra, en la cual residen el segundo tipo de enemigos y donde sí tenemos que enfrentarnos a los núcleos de poder y a diversos tipos de seres sobrenaturales para poder avanzar en la historia o conseguir un objeto clave. La creación de armas es bastante interesante, principalmente porque podemos fabricar armas para según qué ocasión, tanto de ataque cuerpo a cuerpo como a distancia. Estas últimas son buenas de cara a aturdir al enemigo para, posteriormente, atacarle con golpes cuerpo a cuerpo ligeros o pesados. Lo malo de todo esto son los movimientos arrítmicos para atacar o esquivar. Las animaciones son verdaderamente pobres y tanto los esquives como los empujones o golpes, resultan tan toscos como el propio movimiento de Jess hasta corriendo. El mayor lastre de este juego es que quiere ser lo que no es; tanta ambición le ha pasado factura.

Para finalizar este análisis y no irnos con tan mal sabor de boca, quiero hacer un gran énfasis en las habilidades permanentes durante el juego: mente, cuerpo y alma. La mente nos ayuda a permanecer cuerdos durante la aventura, y si la perdemos, sufrimos ataques de pánico que podemos paliar con lavanda (material a recolectar como el resto de útiles) o meditar en caso de que tengamos suficiente nivel de alma. Hay que saber medir los tiempos porque no podemos meditar en zonas de combate, donde pierde un poco de sentido esta habilidad, pero en el fondo lo que importa es que The Chant no se trata de un juego donde tengamos que mantener única y exclusivamente la atención en la salud (o cuerpo) de Jess, sino en las mencionadas tres partes de la protagonista. Perder cualquiera de ellas supone el final de la partida, y en ocasiones es más fácil perder la mente que la salud en zonas oscuras, dentro de la Penumbra o durante los combates más arduos con los enemigos que pondrán nuestra razón contra las cuerdas al no saber realmente a qué tipo de mal nos enfrentamos en The Chant. Es la parte más interesante del juego a nivel mecánicas, porque resulta bastante novedosa e incluso realista. No sirve de nada gozar de buena salud física si la mental está deteriorada, y eso es una buena reflexión que hace el juego acerca de la ansiedad y la depresión en la vida real. Eso es lo mejor del juego debut de Brass Token y, sinceramente, con lo único que me quedo. Gracias por darle ese foco.


Plataforma revisada:

CONCLUSIÓN: The Chant propone una atmósfera sobrenatural interesante basada en los miedos más internos haciendo uso de mecánicas novedosas, un apartado técnico desequilibrado y una narrativa atropellada. Es más un survival horror que un juego de terror al uso con ciertos momentos de angustia que no le salvan de ser una de las decepciones del año.

LO MEJOR

  • La importancia que le da a la salud mental
  • Buena ambientación dark
  • Juega con mecánicas únicas muy interesantes
  • La calidad de las cinemáticas
  • Contar más historia a través de coleccionables

LO PEOR

  • Las animaciones in-game dejan bastante que desear
  • Movimientos toscos, ya sea dentro o fuera del combate
  • El apartado técnico es bastante pobre en su conjunto
  • Narrativa contada de manera abrupta, en ocasiones sin mucho sentido
  • Duración verdaderamente escasa, rejugabilidad impuesta para logros/trofeos pero nula a efectos prácticos
  • Tiene ambiciones erróneas de ser un AAA y no llega en ninguno de sus aspectos

Puntuación: 5 de 10.

ACEPTABLE


Una respuesta a “Análisis | The Chant”
  1. Avatar de Análisis | The Dark Pictures: The Devil In Me – Game Reviewer

    […] es cada vez mayor. Eso sí, The Devil In Me no es el único pinchazo, también lo ha sido The Chant (publicado hace tan solo un par de semanas), entre otros juegos que me reservo el derecho de […]

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