Análisis | Twin Mirror


Twin Mirror es el juego más maltratado de Don’t Nod

Don’t Nod Entertainment, padres de Life is Strange, nos ha acostumbrado a recibir aventuras narrativas de máxima calidad en sus últimos juegos publicados, sobre todo en los títulos cuyo publisher ha sido Square Enix, con quien ahora presumiblemente ya no trabaja. En 2020, el estudio francés desarrolló y publicó dos títulos: Tell Me Why, publicado por Xbox Game Studios y exclusivo de las plataformas de Microsoft (del que tengo pendiente un análisis para más adelante); y Twin Mirror, publicado por Bandai Namco, título que protagoniza este artículo para la web. Es cierto que 2020 fue un año muy convulso para los desarrolladores debido a la pandemia por COVID-19. Además, este título tendría que haber salido en 2019 en formato episódico, pero se retrasó a finales del 2020 saliendo como un juego completo (punto positivo). Sin embargo, nada salvó a Twin Mirror de ser un lanzamiento que ha pasado sin pena ni gloria, siendo en mi opinión el peor producto desarrollado por Don’t Nod.

Acostumbrados a un lanzamiento en físico con edición especial, ni Twin Mirror ni Tell Me Why gozaron de este privilegio, entendiendo que sus respectivos editores prefirieron centrarse en un lanzamiento en formato digital dada la situación de la pandemia. Esto es lo de menos, pero también cuenta para entender la poquísima publicidad que recibió un desapercibido Twin Mirror, a diferencia de Tell Me Why. Ambos del mismo estudio pero de diferentes publishers. Pese a que ninguno de los dos tuvo una gran recepción de crítica y público, Twin Mirror sufrió mucho más que Tell Me Why… ¿por qué? Me atrevería a decir que, pese a que sendos juegos son de lo más light que ha desarrollado Don’t Nod, Tell Me Why consigue enganchar al jugador, emocionar y traspasar la pantalla al más puro estilo Don’t Nod, mientras que Twin Mirror no puede ser un título más insulso, cuyos sucesos o muertes no tienen ningún tipo de impacto ni conmoción para el jugador.

Su asociación con Bandai Namco Games no le ha reportado demasiadas alegrías más que poder utilizar la licencia de Pac-Man y colocar una recreativa con la que jugar al comienzo del juego; nada importante, pero un guiño interesante que se repite varias veces durante el juego. Desconozco cuánto tiene que ver la editora aquí, porque Twin Mirror es también auto-editora en parte del juego, pero conociendo a Bandai me espero cualquier cosa y ninguna buena. Lo que más achaco es la nula promoción que se hizo del juego viniendo de un estudio de tanto renombre en el género. Me apuesto cualquiera cosa a que, si le preguntas a alguien al que le gusten los videojuegos y le preguntas sobre los juegos desarrollados por Don’t Nod, será difícil que te incluya Twin Mirror en el pack porque es como un fantasma en el catálogo. Quizá Bandai lo vio venir y dijo: «prefiero cubrirme con una campaña promocional inexistente a cubrirme de gloria con un juego que pasa sin pena ni gloria».

Una narrativa atropellada que provoca absoluta indiferencia

Twin Mirror nos introduce en el papel de Sam Higgs, un periodista de 33 años que regresa a Basswood, su pueblo natal, tras la misteriosa muerte de su mejor amigo Nick. El regreso de Sam al pueblo no es del todo bien recibido ya que su marcha fue provocada por una investigación que publicó acerca de las malas condiciones de trabajo que se producían en la mina local, causando el cierre de esta que condujo a una grave crisis para el pueblo y sus habitantes, ya que muchos de ellos trabajaban allí. Todo se tuerce cuando descubre que el accidente que causó la muerte de su amigo Nick fue provocado, entrando en una espiral de corrupción y misterio que acaba siendo una narrativa de novela negra al más puro estilo Sherlock Holmes (con decenas de referencias a sus juegos) pero totalmente empobrecida, con numerosos agujeros de guion y asuntos que se quedan en el aire y deberían estar cerrados.

No se trata de que la narrativa de Twin Mirror sea inferior al resto de títulos de su catálogo, cuando este factor es uno de los pilares fundamentales del estudio y cuya sella de identidad es conocida por la gran calidad de las historias que cuentan, sino que directamente no es buena. De hecho, es mala, está contada tan rápidamente que acaba resultando atropellada y no genera ningún tipo de sentimiento más que aburrimiento. Todos los juegos de Don’t Nod me han hecho emocionarme en algún momento, llorar en cierto capítulo o con según qué experiencia, pero Twin Mirror no me ha despertado más que desidia y unas paupérrimas ganas de rejugar la historia para conseguir los trofeos restantes tras la primera pasada. Ha sido la primera vez que un juego de este estudio me ha causado tedio a la hora de descubrir el resto de finales o tomar decisiones diferentes. Me ha dado completamente igual conocer otros puntos de la historia, tanto que hasta en la primera vuelta he estado más pendiente del móvil que del juego…

Don’t Nod parecía querer desarrollar su primer juego de novela negra o crimen adulto con Twin Mirror, algo así como una historia diferente a las que nos han acostumbrado en otras ocasiones, sin temas emocionales, personales, políticos o sexuales. El resultado ha sido una obra llana, sin matices, que no evoluciona durante su progreso ni cuyo clímax final consigue poner en un aprieto al jugador. Todas la decisiones que se toman son banales además de escasas, dan igual: no tienen un peso tan importante en la historia como para cambiar el transcurso de esta más que en las dos escenas finales, el resto del juego nos lleva por donde este quiere independientemente de que nosotros queramos hacer otra cosa. Es una obra que está conducida desde el principio, y donde se nota que nosotros no tenemos ningún tipo de control a diferencia de en Life is Strange y Life is Strange 2, Vampyr o incluso Tell Me Why.

Tiene un ritmo tan acelerado que todo se cuenta en cuestión de 5 horas, dando la sensación de que la historia está atropellada y su narrativa no quiere hacer más que terminar. Además, esta no puede ser más cliché… la típica película de por la tarde, de esas que ves muy a duras penas porque no hay otra cosa más que hacer: un pueblo americano, corrupción, drogas y alguien que quiere destapar el asunto, además de un asesinato encubierto como accidente. Don’t Nod ha perdido toda originalidad en su último lanzamiento, y veremos cuál es su futuro, ya que desde entonces no ha anunciado ningún producto de este estilo a excepción de uno que verá la luz en PC y Nintendo Switch este mes de septiembre, aunque poco tiene que ver con el resto de su catálogo. Me da miedo pensar en futuras obras de un estudio al que amo, pero que claramente ha perdido mucho fuelle lanzamiento a lanzamiento.

El Palacio de la Mente, el denominado «don» de este nuevo juego

Twin Mirror y Don’t Nod apostaron por tener un elemento sobrenatural o paranormal en este juego, al estilo Life is Strange. En esta ocasión, ligado al protagonista desde su niñez, como un control de la mente y sus pensamientos que le permite ser capaz de recordar todo tipo de momentos junto a un «amigo imaginario» llamado «Él», que también actúa como conciencia. Este palacio de la mente es una realidad alternativa de Sam donde puede reconstruir hechos o planificar situaciones durante el juego, aunque son bastante escasas a decir verdad, por lo que termina siendo una habilidad tan esporádica como condicional que se usa poquitas veces durante la campaña. No tiene ningún tipo de misterio, es meramente pasiva y sujeta a escenas, principalmente, en la que debemos resolver una situación validando previamente la hipótesis con el palacio de la mente, al más puro estilo Sherlock Holmes de Frogwares.

El palacio de la mente y «Él» es una buena analogía a las personas introvertidas, reflexivas y con problemas de sociabilización, lo cual me parece un detalle muy interesante que plasmar en este juego, pero no se hace de la manera correcta y el mensaje que el juego entiendo quiere transmitir de origen se va diluyendo hasta no quedar en nada, hasta ser un pequeño rasgo que se lee entre línea y se apura de la forma más bestia conforme el juego llega a su fin, tratando de dar un sentido a algo que, aunque parece tener que ver con la historia, realmente no tiene ningún punto de unión. Pasa por alto un prólogo bien desarrollado en el que contar el trasfondo y el por qué «Sam Higgs es la persona más odiada de Basswood» independientemente de lo que se va contando durante la historia. Alguna escena introductoria o flashback para ver el verdadero impacto de su artículo contra la mala praxis en la mina local.

Por si esto fuera poco, las elecciones en el palacio de la mente no tienen una opción errónea. Es decir, si reconstruimos una escena o validamos una hipótesis que consideramos correcta pero no lo es, no hay ningún tipo de penalización ni cambio en el rumbo de la historia. Puedes fallar cuantas veces sean, que si no lo averiguas, el juego termina por darte la solución en bandeja, de forma automática, porque solo la opción posible es la correcta. ¿Desde cuándo esto tiene algún tipo de interés jugable? Es que no hay segundas opciones o caminos alternativos, solo uno. ¡Uno! Twin Mirror consigue lo imposible: destruir todo lo construido con los juegos de aventura narrativa y toma de decisiones, y lo hace el mismo estudio que revolucionó el género hace varios años con Life is Strange, uno de los juegos más importantes de mi vida y mi GOTY personal de 2015. Es insultante como poco…

Personajes sin carisma y bugs a tutiplén… pero unos escenarios muy bien recreados

Sumado al problema de la historia, Twin Mirror tampoco destaca por la construcción de sus personajes. Como decía en el bloque anterior, el propio protagonista (Sam Higgs) está soberanamente desaprovechado y no conecta con el jugador hasta el punto de que te da igual lo que le pasa porque parece una figura puesta ahí al tuntún. Soy partidario de reconocer que las comparaciones son odiosas, pero es que sin ellas podríamos llegar a decir que este juego es cuasi una obra de arte y una aventura narrativa de gran calibre, pero Max Caulfield, Chloe Price, los hermanos Sean y Daniel Díaz y hasta Nilin, si me apuras, están aquí para desmentir que el pobre Sam es un personaje carismático, aunque al menos yo conseguí cogerle cariño porque me parece un desgraciado hundido por una sociedad corrupta, que de eso hay mucho y es muy común en las historias de Don’t Nod.

Sumado al problema de la historia, Twin Mirror tampoco destaca por la construcción de sus personajes. Como decía en el bloque anterior, el propio protagonista (Sam Higgs) está soberanamente desaprovechado y no conecta con el jugador hasta el punto de que te da igual lo que le pasa porque parece una figura puesta ahí al tuntún. Soy partidario de reconocer que las comparaciones son odiosas, pero es que sin ellas podríamos llegar a decir que este juego es cuasi una obra de arte y una aventura narrativa de gran calibre, pero Max Caulfield, Chloe Price, los hermanos Sean y Daniel Díaz y hasta Nilin, si me apuras, están aquí para desmentir que el pobre Sam es un personaje carismático, aunque al menos yo conseguí cogerle cariño porque me parece un desgraciado hundido por una sociedad corrupta, que de eso hay mucho.

En el apartado gráfico y técnico, nos encontramos con numerosos bugs visuales sobre todo enfocados en cuando se entra/sale de las animaciones en el palacio de la mente, o de los recuerdos que podemos encontrarnos a lo largo del juego. Errores que, casi dos años después de su salida no se han corregido y me parecen tan obvios, que difícil es no darse cuenta de que están ahí. Las texturas cargan a su ritmo, hasta ejecutado en una PS5, y las animaciones… robóticas. Lo mejor son los escenarios, que aunque escasos, dejan lugar a interactuar activamente con ellos, están bastante bien construidos y nos permiten obtener más información acerca de lo que rodea la historia, sus personajes, etc. A falta de documentos, que ya estamos servidos con tantos juegos así, buenos son detalles como fotos, juguetes o un simple escaparate con historia. Es un buen recurso para una mayor interacción con los escenarios.

Me doy con un canto en los dientes de no haber comprado el juego de salida, que ni siquiera sé por qué lo hice… no lo recuerdo. Quizá fuera porque esperaba una edición física que nunca llegó, o porque el palacio de mi mente se adelantó a los acontecimientos y me dijo: «no lo compres, no merece la pena a su precio de salida». Comprarlo año y medio después a menos de la mitad de su precio original era lo mejor que me podía ocurrir, así que estoy agradecido en parte. Mientras jugaba a Twin Mirror, sentía pena de no sentir nada, y cuando me he puesto a escribir el análisis me he dado verdadera cuenta de que hay tantísimos fallos en él que tenía que rebajarle el veredicto final. Hay a quien le puede sorprender este tras leer el análisis, pero de alguna manera siento que el juego es salvable. Probadlo, pero no esperéis grandes cosas. Lo más preocupante viene de cara al futuro… ¿es Don’t Nod la Telltale 2.0?


Plataforma revisada:

CONCLUSIÓN: Twin Mirror es el peor producto desarrollado por Don’t Nod hasta la fecha, siendo además el más reciente lanzamiento del estudio francés. Con una historia narrativa carente de emoción y de ritmo atropellado, unos personajes sin carisma, un «don» desaprovechado y numerosos bugs visuales, solo se salva la recreación de los escenarios. Pasa muy desapercibido.

LO MEJOR:

  • Es un buen juego con el que pasar el fin de semana si lo pillas a menos de 10€
  • ¿Amante de la novela negra? Puedes darle una oportunidad
  • Los escenarios están chulos y tienen más opciones y vida que la propia historia del juego

LO PEOR:

  • El palacio de la mente está sobreramente desaprovechado
  • La historia es bastante pobre y está contada de manera atropellada, lo cual no es sinónimo de calidad
  • Los personajes son olvidables, no causan ningún tipo de emoción en los jugadores ni se empatiza con ellos
  • Numerosos bugs visuales en los entornos y texturas que cargan muy lentamente

ACEPTABLE


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